La realidad es que cada día consumimos más energía. Lo hacemos de manera casi automática: levantarnos y dejar la luz encendida, no quitar aquel enchufe que ya no necesitamos, … sin tener en cuenta los daños que podemos causar en el medio ambiente. Por ejemplo, un uso inadecuado de la energía provoca un aumento de las emisiones de CO2 que hace que se incrementen los gases invernaderos y, por lo tanto, el calor del sol no pueda escapar.

No hay nada más sostenible que lo que ya existe, por eso, en Capitán Denim aprovechamos hasta la última gota de agua, literal. Tan solo necesitamos el vapor residual de las secadoras para climatizar nuestra fábrica. Pero, ¿Cómo lo hacemos?

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Gracias a la tecnología Fan Coil o Ventiloconvector, un método de climatización sostenible, conseguimos acercarnos a procesos cada vez más circulares.

Este sistema sustituye a los radiadores de agua, los cuales necesitan una caldera de gas. Un fancoil trabaja a través de un intercambiador de calor, el cual recoge el vapor de la secadora, que cuando se enfría, lo convierte en agua caliente. En ese momento, el aire entra por la parte inferior y un ventilador empuja el aire hacia la batería o intercambiador de calor. A continuación, se transporta con una bomba por los conductos que climatizan la fábrica.

Gracias a este sistema de climatización, el agua siempre está reutilizándose, por lo que concluye así un ciclo continuo.

 

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